Mi nada electrónica.

Yo una vez creí que tenía un futuro brillante y prometedor. Yo una vez creí que iba a cambiar la historia (alguna). Yo tenía ganas de tomar el mundo en mis manos. Yo una vez creí que sería amado y admirado, por mí y por mis grandes obras. Yo una vez creí que nunca me iba a preocupar por tener a alguien, uno de esos alguien que se ganan.

Y entonces crecí. Y vi que pues el foco de mi brillante futuro salió con ánimos de fundirse. Vi que la historia, la que sea, no suele cambiarse a base de rutina y tedio. Y ya sabemos que rutina y tedio son todos mis talentos. Vi que el mundo me quedó bastante, bastante grande. Vi también que mis años tienen asombrosa facilidad para pasar en la más intrascendente de las soledades. Vi que mi chispa social salió cebada. Vi que mi capacidad de mantener a esos alguien cerca es muy magra: todos acabaron yéndose. Vi, y veo, que en la madrugada estas cosas se piensan, salen, y se pierden en la vastedad de la nada electrónica. Vi, y veo, que ya nada de esto tiene ganas de seguir saliendo. Qué tal que se me acaba, y luego qué más escribo.

Comentarios

Greis dijo…
"Por las noches la soledad desespera"

Wooow!! Qué triste, triste, triste... qué cierto, cierto, cierto... Qué bonito, bonito, bonito escribiste!

El chingadazo de crecer...