150611

Yo quiero tener dos corazones: uno que quiere, y el otro que bombea sangre. Qué más podría decir de cualquiera de los dos. Excepto que no parecen estar relacionados. El que quiere puede romperse miles de veces; es estúpido y nunca aprende. El que bombea, pues, si se rompe estás jodido. Muerto. Pero el que quiere no te mata. Es sádico; sólo hace que te sientas como si te fueras a morir. Pero no te mata y todos los días, durante muchos días, te hace sentir como si murieras un poco más. Del que bombea nadie habla, excepto aquellos que se dedican a procurar que no se rompa. Y ellos han escrito suficiente sobre él, de cómo es y cómo funciona. Del que quiere, todo el mundo tiene algo qué decir. Todo el mundo ha dicho algo. Qué más puedo yo decir que no haya dicho alguien más sobre cualquiera de los dos. Excepto que, de los míos, uno funciona muy bien y el otro, estúpido y necio, no aprende y parece quererse romper miles de veces, sin fin.

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