170312

Y desperté un día, sabiendo que la vida, lo que sea a lo que yo quiera llamarle vida, está muy lejos de todos ustedes. No porque yo quiera que esté lejos más que por que ustedes decidieron (o no) que estuviera lejos. La vida, ese hato de estupideces, intrascendencias y ridiculeces que yo quiero llamar vida, está muy lejos de ustedes, y lo va a estar aún más. Porque, finalmente, esta colección de aburrimiento y tedio que yo suelo llamar vida quiero que se termine de una vez. No de la forma trágica, pero sí que se termine. Porque lleva terminándose mucho tiempo, y siempre regresa a pesar de mí y de ustedes. Porque desperté un día, sabiendo que además de este profundísimo pozo de miseria existencial que yo suelo llamar vida hay otra vida allá afuera. Porque yo quiero que sea así. Porque ustedes no distinguirían una vida de otra. Porque, de todas formas, no les ha de interesar una vida u otra. Hay otra vida que no puedo ni definir pero, seguro, sería mejor que ésta. Y un día voy a despertar sabiendo que estoy exactamente en la misma miseria, vacío, tedio, aburrimiento y tristeza que yo suelo llamar vida, y que parece que estará aquí siempre.


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