251012

La oscuridad del cuarto, cuando se ha hecho muy tarde. La misma ropa encima, más por indiferencia que por falta de higiene. El frío tan desagradable de la madrugada. El monótono zumbido de las lámparas. El eterno tictac de los relojes. La incertidumbre. Lo que no se decide por llegar. Las colillas que se amontonan en un cenicero ya demasiado lleno. La espera. Libros apilados. Trates sucios, cada vez más de ellos. Ansiedad. El sueño que va y viene. Otra vez ese maldito frío de la madrugada. El ruido lejano de los pocos coches que pasan. Una colilla más. El aire viciado por el humo de tantos cigarros. El qué dirás. Mucha sed. Ese frío, que quizá esté más dentro que fuera. Lo que no se dice. Lo que sí. Lo que se quiere decir. Lo que no se va a decir jamás. La espera. La ansiedad. Un mañana que bien podría ser pasado mañana, o el mes que entra. Los relojes con su inútil tictac. El deseo, guardado tanto tiempo. El sueño que se va. El que se queda. La mañana que llega.

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