Depresión post-vacaciones

Entre las muchas razones por las que decidí no seguir el camino "natural" del posgraduado en investigación (terminas el doctorado, te vas de postdoc, y te exilias en el extranjero o buscas una plaza de técnico, en el mejor de los casos) fue porque me niego a invertir mi energía y paciencia en temas originales, sí, pero irrelevantes.

Una de las consecuencias de imponerle a la investigación científica la lógica el mercado es que existe la ominosa presión de publicar la mayor cantidad de trabajos en el menor tiempo posible. Es decir, que un laboratorio de investigación ha de funcionar como... como, digamos, una tortería. Idealmente, entre más tortas se preparan, más tortas se venden, y mayor ganancia hay (ignorando, claro, que esa misma "lógica" es pura fantasía). Entonces, si un laboratorio saca, digamos, 10 artículos de investigación al año, es "productivo", y hace avanzar el conocimiento científico. Por lo mismo garantiza su continuo financiamiento, y el sueldo/beca de todos los que ahí trabajan. 

¿Cuál es el problema, desde mi silvestre y vulgar punto de vista? Que la investigación científica no puede seguir la dinámica del mercado. Mientras que el dinero que se gasta en ciencia casi siempre es mucho, no existe ninguna garantía de que ese dinero ayude a descubrir las preguntas fundamentales sobre cómo funciona el mundo. ¿Por qué? Porque no sabemos qué tanto nos falta para encontrar las respuestas. Por algo hacemos investigación. Para hallar respuestas. Luego entonces, ya que se agotó una nueva idea (lo cual, con tanta gente haciendo ciencia, es bastante rápido), nos vemos forzados a seguirle dando vueltas a lo mismo.

Eso tiene una consecuencia adicional. Dado que la presión para publicar (publish or perish, se sentencia con gravedad en el gremio) es constante (y a veces incluso incrementa), la disponibilidad de vías prometedoras de investigación no lo es, y muchas veces los laboratorios terminan buscando cualquier insignificante efecto qué publicar. "Hay artículos que demuestran que si varían las moléculas a, b, c, d y e de la familia de moléculas X, la conducta Z se modifica también (con una significancia marginal). Pues demostremos que la proteína f hace lo mismo". ¿La consecuencia práctica? Ninguna. ¿Es probable que esa piececita de información abone en algo a la comprensión de la naturaleza? Sí, si tenemos mucha buena voluntad. Lo importante es tener con qué justificar nuestra paga, que nos compren lo que necesitamos para trabajar, y ya en caso extremos (y no poco frecuentes) que no nos cierren el changarro por "falta de productividad".

Así es esto. Es una dinámica ridícula. Pero seguimos vendiéndole a los jóvenes la fábula del investigador que ¡oh, glorioso destino! hace la pregunta correcta, y tiene el ingenio suficiente, para revolucionar nuestra visión del mundo. Les hablamos (en neurociencias) de Hodgkin y Huxley, de Levi-Montalcini, de Ramón y Cajal, de Hubel y Wiesel, de Bliss y Lomo, de los Moser y O'Keefe, de Katz, de Adrian, de Scoville y Milner, de Kandel, como si las probabilidades estuvieran en su favor para emular a cualquiera de ellos. No lo están. Ni siquiera están a su favor para garantizar su sustento, ya no digamos su satisfacción profesional.

Por eso decidí no meterme, de nuevo, en ese juego. 

Lo simpático es que, con todo, hay algo en muchos de nosotros que nos sigue atrayendo irremediablemente a los laboratorios.




Comentarios

Alday López dijo…
Honestamente terminé con un mal sabor de boca sobre cómo opera la ciencia, hablo de la aristocrática Facultad de Ciencias, de dónde egresé. Probé con la docencia aunque que no tenía idea que también el mundo educativo es muy mañoso, supongo que con el tiempo y la experiencia sabré adaptarme a ese nuevo círculo (espero). ¿Por qué prefiero seguir en la docencia y ya no en la ciencia básica? Porque al menos siento que tengo más impacto social que dentro de mi ex-laboratorio. Es decir, sí, era súper bonito investigar sobre el ajolote, pero mis resultados ni le servían a nadie, salvo a otras 5 o 6 personas, ni ayudaban a la recuperación de su habitat. En docencia... Aún tengo una postura creo que muy ingenua y romántica, pero es ahí donde encuentro satisfacción.

¡Muy buen post!
Alday López dijo…
Honestamente terminé con un mal sabor de boca sobre cómo opera la ciencia, hablo de la aristocrática Facultad de Ciencias, de dónde egresé. Probé con la docencia aunque que no tenía idea que también el mundo educativo es muy mañoso, supongo que con el tiempo y la experiencia sabré adaptarme a ese nuevo círculo (espero). ¿Por qué prefiero seguir en la docencia y ya no en la ciencia básica? Porque al menos siento que tengo más impacto social que dentro de mi ex-laboratorio. Es decir, sí, era súper bonito investigar sobre el ajolote, pero mis resultados ni le servían a nadie, salvo a otras 5 o 6 personas, ni ayudaban a la recuperación de su habitat. En docencia... Aún tengo una postura creo que muy ingenua y romántica, pero es ahí donde encuentro satisfacción.

¡Muy buen post!