011217

Cada cosa que hago es una vuelta de tuerca más en la fantasía de éxito que me he sabido vender. Cada cosa que hago me aleja más de lo que una vez creí que era. Cada "éxito" que logro emborrona un poco más eso que me hacía sentir orgulloso de mí. Porque nunca quise tener éxito, ni dinero, ni reconocimiento. Me quería tener a mí. Quería aprender, aprender tanto como el tiempo y la energía me dejaran. Ahora no aprendo nada, pero tengo una televisión mucho más grande que mis ganas de mirarla. Quería libros y sí, tengo libros, muchos más de los que tengo tiempo de leer. Quería, siempre quise, ¡cómo la quise!, una cámara bonita para sacarle fotos a todo. Tengo mi cámara, mis lentes, mis accesorios, con la esperanza de que un día voy a tener el tiempo para aprender cómo se usa cada cosa. De las fotos, mejor ni hablamos.

Es de una perversión tristísima perder de vista el fin para reverberar en el medio.

Comentarios

Alfredo B Ch dijo…
Hola tío ! Espero que si te interese el cerebro tanto como dices. Desde mi perspectiva el alzheimer es un problema de represión emocional. Al no dar salida o flujo a las emociones dolorosas las reprime, matando neuronas que forman ese camino neuroemocional y así se formar los huecos en los cerebros de los que padecen alzheimer. Y la pérdida de memoria se da por todos los pensamientos asociados a esa emoción negativa. Que opinas ?