Muy idiota para ser tuit, muy entrañable para ser ignorado

12/mayo/18

Siguiendo la esencia de las teorías "genéticas" piagetianas sobre el desarrollo, me he preguntado repetidamente: ¿y si nuestro autoconcepto también se graba a fuego en nuestra psique (?) en un momento particular, allende el cual es casi imposible modificarlo significativamente?

Me explico. Yo pasé mi pubertad/adolescencia siendo el feo/raro de cualquier grupo.

En secundaria, cuando la pubertad hace florecer en las personas el interés sexoafectivo, es común que esas personas exploren sus identidades como seres sexuados y deseantes con quienes más les satisfacen. Yo... yo no pasé por eso. Yo era un niño gordísimo, muy tímido, que se sabía incapaz de expresar (que no sentir) interés alguno en alguna muchacha de mi edad. Mi interés y energía, hasta donde la memoria me alcanza, se iban en las miniseries históricas del Canal 11 (The World at War, Beakmann, Das Boot), en libros y en música "culta" (particularmente Der Mond de Carl Orff y la obra de Beethoven, especialmente las sinfonías y el quinto concierto para piano). Profesaba un conocimiento profundo en las formas pero ignorantísimo en el fondo al nazismo.

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17/mayo/18

Por más que le doy vueltas, no hallo una sola buena razón para haber vivido más allá de la adolescencia.

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Un disco que hacía años que no escuchaba me regresa veinte años atrás. Los recuerdos son demasiados vívidos. Duelen, porque sé lo que implican.

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Una vida entera de vivencias imposibles de resumir en cualquier texto para lograr un horario de 9:00 a 18:00. Eso vale una vida: un horario de 9:00 a 18:00.

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